La transformación digital en una empresa industrial no ocurre de un día para otro.
Detrás hay decisiones, aprendizaje continuo y personas capaces de evolucionar junto a las necesidades de la empresa. En esta entrevista, hablamos con Antonio López sobre evolución profesional, tecnología, IA y el reto de integrar la innovación real en una industria agroalimentaria en constante transformación.
Antonio, llevas tiempo vinculado a JULIAN SOLER. Empezaste en el área de exportación.
¿Cómo recuerdas esa primera etapa?
En esta etapa llevo ya casi nueve años vinculado a la empresa, aunque mi relación laboral con JULIAN SOLER comenzó hace veinte años, cuando trabajé por primera vez durante la campaña de vendimia de 2006, ayudando en el envasado de bidones.
Cuando surgió la oportunidad de regresar, experimenté sentimientos encontrados. Por un lado, la empresa necesitaba reforzar el área de administración debido a la baja por enfermedad de un familiar; por otro, sentía una gran ilusión por volver a la empresa familiar, fundada por mi tío-abuelo Julián y mi abuelo Magín, a quienes siempre he admirado profundamente.
Además, la posibilidad de trabajar junto a mi madre en el mismo departamento y aprender de su experiencia fue un factor decisivo para dar el paso y cambiar de rumbo profesional. Venía de una etapa como autónomo, durante cuatro años al frente de mi propia empresa de IT, una experiencia que me aportó una visión muy valiosa sobre la gestión empresarial y me hizo apreciar aún más la complejidad de construir y consolidar un proyecto sólido y duradero como JULIAN SOLER.
Desde el principio, mi actitud fue la de aportar allí donde fuese necesario. En ese momento, la prioridad estaba en el área de exportación y en el apoyo a recursos humanos, especialmente en la gestión documental con clientes internacionales. Así fue como comenzó esta nueva etapa dentro de la empresa.
¿En qué momento empiezas a involucrarte en proyectos tecnológicos dentro de la empresa?
El punto de inflexión llegó con un cambio en la gerencia, que trajo consigo una clara apuesta por la innovación y la inversión en tecnología. En ese contexto, se me propuso asumir la responsabilidad del área de IT con el objetivo de impulsar la mejora de los procesos internos.
Uno de los primeros grandes pasos fue la decisión de cambiar el ERP, un proyecto clave que marcó el inicio de la transformación digital de la empresa.
Participaste en la implantación del ERP. ¿Qué supuso ese proyecto para ti a nivel profesional?
Supuso un reto muy importante que asumí con gran motivación. Detectamos que era una oportunidad estratégica para optimizar los procesos internos de todos los departamentos.
Fue un proyecto transversal en el que participaron diez usuarios clave de distintas áreas de la empresa. El proceso fue exigente y se prolongó durante más de un año, abarcando desde la fase inicial de consultoría hasta la formación, la implantación y la adaptación del sistema a nuestra forma de trabajar.
Sin duda, fue una experiencia muy enriquecedora que marcó un antes y un después en mi desarrollo profesional y en la evolución de la organización.
Hoy lideras IT. ¿Cómo ha sido esa transición desde un perfil más operativo a uno más tecnológico?
Ha sido una transición progresiva, porque no es sencillo desvincularse de las tareas operativas y administrativas de un día para otro. Sin embargo, también ha sido una etapa muy motivadora. Creo que desde el área tecnológica puedo aportar un gran valor ayudando a los distintos departamentos a mejorar su eficiencia operativa y la toma de decisiones, con el objetivo de que la empresa sea cada día más competitiva.
¿Qué papel juega hoy el departamento IT dentro de JULIAN SOLER?
Actualmente, el departamento IT tiene un papel estratégico dentro de la organización. Las tecnologías de la información evolucionan a gran velocidad, especialmente con el avance exponencial de la inteligencia artificial, y los proyectos tecnológicos que una empresa impulsa hoy pueden marcar una gran diferencia competitiva en el medio y largo plazo.
Más allá del soporte técnico, IT se ha convertido en un área clave para impulsar la innovación, optimizar procesos y facilitar la toma de decisiones basada en datos.
¿Cómo abordáis desde IT las necesidades de una planta industrial como la vuestra?
Relaciono mucho el área de IT con la innovación y el I+D, porque cada nuevo proyecto requiere una importante labor de análisis e investigación para identificar las tecnologías y soluciones más adecuadas.
Además, el entorno tecnológico cambia constantemente: herramientas que hace unos años eran punteras pueden quedarse obsoletas rápidamente. Por eso es fundamental mantenerse actualizado y analizar continuamente nuevas alternativas.
Una vez seleccionada la mejor solución, otro aspecto clave es involucrar a los usuarios finales en todo el proceso de pruebas y validación. Al final, son las personas que van a trabajar con esas herramientas en su día a día y su participación es esencial para asegurar que la implantación sea realmente útil y eficiente.
¿Qué te interesa más de trabajar en tecnología aplicada a la industria agroalimentaria?
Lo que más me motiva es desarrollar soluciones que aporten un valor real a la empresa y estén alineadas con los objetivos y prioridades marcados desde dirección.
Más allá de la tecnología concreta o del departamento al que vaya dirigida, lo importante es que cada herramienta contribuya a mejorar procesos, facilitar el trabajo de las personas y ayudar a la empresa a seguir evolucionando.
Estás trabajando en proyectos de IA. ¿Cómo llegáis a este punto dentro de la empresa?
Llevaba varios años utilizando herramientas de inteligencia artificial a nivel personal y formándome en este ámbito desde el punto de vista profesional. Todo ello me permitió detectar numerosas oportunidades de aplicación dentro de la empresa.
El impulso definitivo llegó a raíz de distintas conversaciones con ITECAM y del programa i4CAMHub, donde vimos la oportunidad de empezar a desarrollar proyectos reales de IA dentro de JULIÁN SOLER y explorar cómo esta tecnología podía ayudarnos a mejorar procesos internos y generar valor.
¿Qué diferencia hay entre hablar de IA y aplicarla realmente en planta?
Hablar de inteligencia artificial suele generar interés y curiosidad, pero aplicarla realmente en una planta industrial requiere mucho más que tecnología.
El principal reto es fomentar una cultura digital dentro de la organización.
Para ello, es fundamental apostar por la formación continua y ayudar a los equipos a comprender de forma práctica los beneficios que estas herramientas pueden aportar tanto a nivel personal como en su trabajo diario.
La clave está en conseguir que la tecnología se perciba como una ayuda y no como una barrera.
En el desarrollo del chatbot de PRL, ¿qué ha sido lo más complejo a nivel técnico?
Uno de los mayores retos fue estructurar correctamente toda la información y conseguir que el sistema ofreciera respuestas fiables, claras y útiles para los usuarios.
Además, en un entorno como el de prevención de riesgos laborales, es fundamental asegurar que la información esté actualizada, por lo que dedicamos mucho tiempo a validar contenidos y adaptar el funcionamiento de la herramienta a las necesidades reales de la planta.
¿Qué tipo de perfil profesional crees que se necesita hoy para trabajar en IT dentro de una empresa industrial?
Actualmente, los perfiles tecnológicos tienen una gran demanda y considero que la especialización en alguna de las distintas ramas de la informática es clave para poder aportar un valor diferencial dentro de una empresa industrial.
Sin embargo, más allá de los conocimientos técnicos, creo que la capacidad de aprendizaje y adaptación es la cualidad más importante. La tecnología evoluciona a una velocidad enorme y los profesionales que mejor encajan en este entorno son aquellos con curiosidad, iniciativa y una mentalidad de mejora continua, capaces de seguir aprendiendo y adaptándose constantemente a nuevas herramientas y desafíos.
Mirando hacia adelante, ¿qué líneas de trabajo te gustaría seguir desarrollando en JULIAN SOLER desde el área tecnológica?
Actualmente, me gustaría seguir impulsando proyectos relacionados con Business Intelligence, Big Data e inteligencia artificial, especialmente aplicados al área de producción.
Para avanzar en esa dirección, es fundamental continuar mejorando la captación y estructura del dato, sensorizando procesos y centralizando la información para poder analizarla y aprovechar todo su potencial.
Creo que, a nivel tecnológico, ninguna empresa alcanza nunca un estado “perfecto”. Siempre existen procesos que optimizar, herramientas que mejorar y nuevas oportunidades por explorar. Por eso, la transformación digital no es un proyecto con principio y fin, sino un camino de evolución continua.


