Hace dos años, Javier Martínez nos hablaba de compromiso, mejora continua y de una forma de trabajar donde las personas y el crecimiento iban de la mano.
Desde entonces, su evolución dentro de JULIAN SOLER ha ido en paralelo a la evolución de la propia empresa.
Lo que en 2023 estaba centrado en proyectos de mejora continua, lean manufacturing y seguridad industrial, hoy se ha consolidado en una responsabilidad mucho más amplia al frente de la Dirección de Operaciones, acompañando el crecimiento de la compañía en un momento de transformación, innovación y expansión internacional.
En esta nueva entrevista, hablamos con Javier sobre evolución profesional, liderazgo, nuevos retos y también sobre una etapa muy especial a nivel personal.
Porque cuando una empresa evoluciona creando el entorno adecuado, las personas también crecen con ella.

Javier, hoy eres Director de Operaciones en JULIAN SOLER. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar aquí?
Ha sido un camino de constante crecimiento profesional y personal. Inicié en JULIAN SOLER hace casi cuatro años con el objetivo de estructurar partes del proceso que debido a la gran evolución que ha tenido la empresa eran más que necesarias.
Empezamos trabajando en la implantación de indicadores, profesionalización de puestos y procesos, mejora continua, lean manufacturing, seguridad industrial y organización operativa.
Debido a esto y a mis experiencias laborales previas, la empresa me fue permitiendo ir creciendo junto con ella, asumiendo nuevas responsabilidades y participando activamente en esa transformación.
Estar hoy a la Dirección de Operaciones representa precisamente eso: el resultado de un trabajo continuo de evolución, adaptación y construcción conjunta con todo el equipo.
¿Qué te atrajo de JULIAN SOLER para desarrollar tu carrera profesional aquí y no en otra empresa?
El potencial de crecimiento que tenía y tiene la empresa.
Desde fuera ya se percibía una compañía con una trayectoria sólida y un producto muy reconocido internacionalmente, pero cuando conocí la realidad interna vi algo todavía más interesante: una empresa con muchísimo margen de evolución, con ganas y potencial reales de crecer.
Vi la posibilidad de aportar desde el primer día y de participar en una etapa de cambio importante. Y eso, profesionalmente, tiene muchísimo valor.
Vienes de otras experiencias profesionales. ¿Qué viste diferente en el sector del mosto concentrado cuando llegaste?
Me sorprendió especialmente la complejidad que existe detrás de un producto tan específico como el mosto concentrado.
Desde fuera muchas veces no se percibe todo el nivel técnico, operativo y de exigencia que requiere el proceso productivo: la gestión de campaña, la planificación, los estándares de calidad, la trazabilidad o la capacidad de adaptación a clientes y mercados internacionales.
También descubrí un sector muy dinámico, donde la eficiencia y la capacidad de reacción son fundamentales. Precisamente esa combinación entre tradición industrial, exigencia técnica y oportunidades de mejora fue lo que más me motivó desde el principio.
¿Y qué encontraste diferente a nivel humano o de cultura de empresa respecto a etapas anteriores?
Sin duda, la calidez de las personas tanto directivas como operativas. Considero que hay muchos aspectos destacables en JULIAN SOLER, pero las personas, la cercanía y el trato, son realmente un valor diferenciador en esta empresa.
Desde el primer momento encontré una empresa con un clima laboral muy cercano, donde las relaciones entre las personas son muy naturales y donde existe un fuerte sentimiento de equipo.
Creo que eso ha sido clave en toda la evolución de estos años, porque cuando existe buen ambiente, confianza y compromiso, los cambios se pueden afrontar de una manera mucho más positiva.
Además, me encontré con personas con muchísima experiencia dentro del sector del mosto concentrado, lo que también ha sido muy enriquecedor a nivel profesional.
Desde operaciones, ¿cómo has vivido la evolución de la empresa en estos últimos años?
En poco tiempo hemos pasado de una estructura mucho más tradicional a una organización mucho más profesionalizada, con la identificación de procesos definidos, indicadores de gestión, mayor planificación, nuevas inversiones y una visión mucho más orientada a la eficiencia y al crecimiento.
Desde operaciones hemos trabajado mucho en ordenar, estructurar y preparar la empresa para poder asumir ese crecimiento de forma sólida dentro de un sector tan exigente como el del mosto concentrado.
Y todo ello manteniendo algo que para mí es diferencial en JULIAN SOLER: el buen clima laboral y la cercanía entre las personas.
¿Qué retos te motivan más actualmente dentro de la empresa?
Actualmente, uno de los retos que más me motiva es ayudar a que la empresa desarrolle una capacidad real de adaptación en un entorno donde los cambios son cada vez más rápidos e impredecibles.
Hoy, la inteligencia de una organización ya no se mide solo por su tamaño o sus recursos, sino por la velocidad con la que es capaz de aprender, decidir y transformarse.
Desde operaciones, eso implica construir procesos ágiles, equipos alineados y una cultura capaz de convertir el cambio en una ventaja competitiva.
Para llegar a esto creo en el desarrollo de los equipos, porque creo que los resultados llegan cuando las personas tienen las herramientas, la confianza, la formación, la motivación y el entorno adecuado para dar lo mejor de sí mismas.
JULIAN SOLER está creciendo en innovación, capacidad y mercados. ¿Cómo se gestiona esa evolución desde operaciones?
La clave está en combinar planificación, capacidad de adaptación y trabajo en equipo. En un sector como el del mosto concentrado, donde la campaña, la calidad y la respuesta al cliente son tan importantes, las operaciones tienen un papel fundamental para garantizar que el crecimiento sea sostenible.
Desde nuestra área trabajamos para que ese crecimiento vaya acompañado de estructuras sólidas, procesos eficientes, inversiones adecuadas y una mejora continua constante.
También es muy importante mantener alineados a los equipos y conservar la cultura de empresa.
¿Qué importancia tiene para ti trabajar en una empresa donde también puedes evolucionar personalmente?
Para mí es fundamental. Pasamos gran parte de nuestra vida en el entorno profesional y creo que es muy importante sentir que, además de crecer laboralmente, también evolucionas como persona.
Trabajar en una empresa donde puedes asumir nuevos retos, aprender constantemente y sentir confianza para desarrollarte genera motivación y compromiso.
En mi caso, además, esta etapa coincide con un momento muy especial también a nivel personal, y eso hace que valore todavía más formar parte de un entorno donde existe equilibrio, cercanía y una apuesta real por las personas.
Estás viviendo además una etapa muy especial a nivel personal: vas a ser padre. ¿Cómo cambia eso la manera de ver el trabajo y el futuro?
Más que cambiar la manera de ver el trabajo y el futuro, es la expectativa y la confianza de que la empresa tal como la conozco, me va a permitir compaginar mis labores aquí con el proceso de crianza y acompañamiento a mi hija y mi esposa. Algo muy importante para mí, es que la empresa no solo cuida no al trabajador sino a la familia entera y ese apoyo hace que uno valore más el lugar de trabajo.


