En JULIAN SOLER, la formación y el desarrollo interno son una parte esencial para crecer como empresa.
La trayectoria de Juan Alonso es un ejemplo de ello: comenzó su camino profesional en el laboratorio, analizando uva y mostos, y hoy sigue ampliando sus conocimientos en un área clave: la gestión y el control del agua.
En esta entrevista, Juan Alonso comparte cómo ha vivido ese proceso de aprendizaje, qué papel tiene el agua en una industria alimentaria y cómo la especialización técnica contribuye a avanzar hacia procesos más eficientes, responsables y sostenibles.
Una conversación sobre talento joven, confianza, conocimiento técnico y compromiso con el futuro.
Juan Alonso, se incorporaste a JULIAN SOLER tras finalizar sus estudios de ingeniería agroalimentaria en la UCLM.
¿Cómo fue ese primer contacto con la empresa desde el laboratorio?
La verdad es que fue muy bueno. Desde el primer día me sentí muy cómodo y apoyado por mis compañeros, lo cual hizo que fuese mucho más sencillo adaptarme al ambiente y trabajo del laboratorio.
Empezaste analizando uva y mostos. ¿Qué importancia tiene esa fase en el control de calidad del producto final?
Esa fase es de suma importancia dado que es imprescindible conocer los parámetros y características de la materia prima con exactitud. Pienso que controlar y conocer la calidad que se tiene y, por ende, el potencial que se puede lograr siguiendo unas buenas prácticas de procesos productivos, es algo crucial para poder obtener un producto bueno y de calidad.
¿Qué aprendiste en tu etapa como técnico de laboratorio que hoy sigues aplicando en tu trabajo?
Soltura a la hora del trabajo en laboratorio y, sobre todo, conocimientos de los procesos productivos de la fábrica, súper importante para conocer las diferentes etapas y fases de producción, poder relacionarlas y, por tanto, comprender y actuar mejor ante los problemas e inconvenientes que puedan surgir.
¿Cómo surge la oportunidad de formarte en gestión y tratamiento de aguas ETAP y EDAR dentro de la empresa?
Empecé realizando ciertos análisis de control puntuales en los momentos en que el responsable estaba de vacaciones, cubriendo, por así decirlo, y ayudándole con parte de su trabajo. En un momento dado se me propuso la idea de formarme más en ese sector para, con el tiempo, pasar a formar parte de él. Se me presentó como una buena oportunidad de ampliar mis conocimientos y experiencia profesional, así como también de crecer y progresar dentro de la empresa. Y yo, acepté el reto.
¿Qué te motivó a dar ese paso hacia el área de control de aguas?
Fueron principalmente dos cosas. Por un lado, la manera en que me lo propusieron, haciéndome ver que confiaban en mí, lo cual me animó bastante. Y, por otro, mis ganas de querer más, esas ganas que tiene uno cuando es joven de «querer comerse el mundo», hambre de conocimiento, aprender y experimentar.
¿Cuál es el papel del departamento de Control de Aguas en un proceso como el de JULIAN SOLER?
Al tratarse de una industria alimentaria, el control del agua empleada, ya sea en labores de limpieza u otro tipo, es imprescindible dado que es súper importante asegurar que esta tenga la máxima calidad en todas las fases en que se utiliza para garantizar la inocuidad del producto final.
¿Cómo trabajáis para optimizar el uso del agua dentro del proceso productivo?
Siendo efectivos en su empleo minimizando el gasto abusivo, aprovechando al máximo la posible reutilización y llevando a cabo una buena y correcta gestión del agua residual.
¿Qué significa en la práctica reutilizar el agua vegetal generada durante la producción?
Supone un ahorro significativo, ya que se disminuye considerablemente el gasto de agua de red al reutilizar y emplear el agua vegetal para limpiezas de ciertos equipos como las concentradoras.
En cuanto al tratamiento de aguas residuales, ¿qué aspectos son clave antes de su vertido? Garantizar, mediante una buena gestión y un correcto tratamiento, que los resultados de los parámetros físico-químicos y de la carga biológica estén dentro de los rangos establecidos de acuerdo con la normativa.
Actualmente estás ampliando tu formación en este ámbito. ¿Qué valor aporta esta especialización a tu trabajo diario?
Hace que me resulte mucho más fácil y rápida la comprensión de las tareas que estoy desarrollando de forma práctica. Además, también me permite pensar con mayor agudeza para la resolución de ciertos problemas y/o inconvenientes que puedan surgir.
Desde tu experiencia, ¿cómo contribuye la mejora en la gestión del agua a un proceso más sostenible?
Partiendo de la idea base, podría decir que una mejora en la gestión del agua puede llevar, muy resumidamente, a: una mayor reutilización, un menor gasto y una mejor calidad en su fase de vertido.
¿Qué destacarías de la apuesta de JULIAN SOLER por la formación y desarrollo interno del equipo técnico?
La profesionalidad y seriedad con la que lo hacen, resultando en un gran aporte a futuro tanto para el formado como para la empresa, logrando la especialización del personal y siendo más cualificados para tareas concretas que se realicen en la empresa.
Mirando al futuro, ¿en qué áreas te gustaría seguir creciendo dentro del ámbito de gestión de aguas?
Me gustaría conocer la interacción de todas las áreas de la cadena de producción de la empresa para fusionar, desarrollar y aplicar los conocimientos de análisis, control y producción de mosto junto con los conocimientos de gestión de aguas, aportando un gran valor a la empresa.


