Hay trayectorias profesionales que se parecen mucho a una carrera de fondo: empiezan casi por casualidad, avanzan con esfuerzo constante y se construyen a base de aprendizaje, confianza y capacidad de superación.
La historia de Óscar Navarro en JULIAN SOLER es una de ellas.
En esta entrevista, Óscar habla de sus inicios, de la importancia de haber pasado por distintos puestos, de cómo el deporte le ha ayudado a afrontar retos personales y profesionales, y de lo que significa trabajar en una empresa donde cada vendimia exige preparación, equipo y capacidad de adaptación.
Óscar, este verano cumples 20 años desde que te incorporaste a JULIAN SOLER, ¿Cómo recuerdas los inicios y cuál ha sido tu evolución dentro de la empresa?
Llegué por casualidad a la fábrica una mañana de verano del mes de julio de 2006 acompañando a mi padre. A un trabajador de la empresa se le estropeó el coche y mi padre, mecánico de profesión, subió a arreglárselo y yo con él para bajarme del vehículo con el que habíamos subido.
El azar quiso que Julián Soler nos viese y se interesase por mí (yo entonces estaba finalizando estudios de ingeniería agrícola), ya que se había quedado un puesto vacante en el laboratorio.
En ese momento mi vida laboral y personal no pasaba por el mejor de los momentos, y aun así me contrataron inicialmente para los 3 meses de la vendimia, ¡y ya llevo casi una media maratón…20 años!
Desde el primer momento, Julián Soler confió en mí. Y, pocos días después, también llegó el apoyo y la ayuda de Ana Soler. Juntos nos hemos ido haciendo un hueco en la empresa desarrollando diversas tareas y afrontando distintas etapas. Por ejemplo, antes de llegar al análisis de mostos concentrados y ser responsable de planificación, estuve durante 5 años dedicándome fundamentalmente al análisis de mostos azufrados, pero también pasé por la EDAR (estación depuradora de aguas residuales) para la analítica y control de aguas, por báscula para registrar la entrada y salida de mercancías, me ocupaba los viernes de la microbiología…
El haber pasado por todos los puestos de laboratorio creo que ha sido fundamental para mi formación.
Para los que te conocen, hablar con Óscar, es hablar de deporte. ¿En qué medida crees que tu afición te ha ayudado personal y profesionalmente durante tantos años en la empresa?
A mí el deporte, y sobre todo la afición a correr, ha sido la actividad que más me ha ayudado a superar y canalizar los malos momentos que he tenido. Es una válvula de escape para muchos de ellos, así como para mejorar mi día a día profesional.
El entrenamiento constante me ha hecho ser más paciente, empático, disciplinado y sobre todo, me ha ayudado a no tirar nunca la toalla por muy difícil que pareciera la situación.
Cómo se aborda un escenario tan cambiante cosecha a cosecha, donde como decía Julián Soler… “las vendimias se suceden, pero no se repiten”
La maduración de la uva varía según la climatología y otros factores que afectan finalmente a su recolección, por lo que nunca hay dos vendimias iguales, de la misma manera que nunca hay una carrera igual. Por eso se debe entrenar en todas las condiciones físicas y climatológicas posibles.
En la empresa nos ponemos a prueba todos los años en condiciones favorables y desfavorables para que cuando lleguen las vendimias estemos preparados física y mentalmente para cumplir con las especificaciones de producto que requieren nuestros clientes, devolviéndoles así la confianza que depositan en nosotros. Para afrontar este reto continuo, se ha ido avanzando tecnológicamente en equipos y mejorando las técnicas y prácticas con la ayuda de los mejores profesionales que hacen posible todo este trabajo.
Me gusta recordarles que “¡Tranquilos, al final saldremos de esta!” cuando un mosto nos lo pone difícil. Yo siempre confío en la capacidad de mis compañeros.
Desde tu puesto actual de Responsable de Laboratorio y Planificación, cómo crees que puedes seguir aportando personal y profesionalmente a la empresa
Después de casi una media maratón trabajando aquí, puedo aportar tranquilidad en momentos difíciles, tomar decisiones en situaciones de gran incertidumbre, transmitir ilusión por lo que hacemos y, sobre todo, disciplina y experiencia.
Afortunadamente, el equipo humano del laboratorio de JULIAN SOLER está formado por personal tremendamente profesional y de gran calidad humana que la mayoría de las empresas quisieran tener entre sus filas.
Qué destacarías del JULIAN SOLER de hoy y qué esperas de la empresa a futuro.
El JULIAN SOLER de hoy ha apostado por reunir el talento de los mejores profesionales del sector, la más avanzada tecnología, las mejores prácticas… y todo ello respetando los valores y la familiaridad que transmitía Julián Soler Marqués a sus trabajadores.
En el futuro me gustaría que la empresa continuara entrenando de la misma manera esta carrera de fondo para que siga siendo un ejemplo de inclusión, compañerismo, conciliación y buenas condiciones laborales… un lugar donde todos los compañeros se sigan sintiendo importantes, haciendo o desarrollando el trabajo que fuese.
Gracias a todos los compañeros que han estado conmigo durante todos estos años, tanto en los buenos como en los malos momentos. Tanto a aquellas personas que se preocuparon por enseñarme todos los entresijos del laboratorio, pasando por grandes amigos que me dieron el avituallamiento necesario cuando las fuerzas flaqueaban, como a los que desde su supervisión vieron lo que yo mismo no podía ver y demostraron su plena confianza en mi trabajo.¡¡¡
¡Superada la media maratón, vamos a por el “muro” (30 km…30 años) de camino a la maratón!


